Historia y Personajes que influyeron en la Ética

Historia  y Personajes que influyeron en la Ética 

La historia de la Ética es tan antigua como la historia del hombre; el más primitivo de los Homos tenía idea de lo bueno, lo justo, el deber y la virtud, buscando la manera de determinar y justificar sus acciones.
En el mundo antiguo 4.500 años a.C. los primitivos tenían la preocupación por determinar lo que está bien o está mal, aplicando un conjunto de valores, principios y normas concretas que en caso de infringirlos suponía un castigo.
La explicación de lo que está bien o mal basadas en las leyes inmutables de la naturaleza creando normas o códigos morales marcadas por la tradición.


Desde el antiguo Egipto casi cuatro mil años antes de Cristo, la sabiduría de Amenope y las normas morales son recogidas en los papiros, como en. El Libro de los Muertos.

En Mesopotamia la sabiduría de Hammurabi, rey de Babilonia 1750 años a.C. se encuentran en un monumento legendario de cerámica, se han recogido las normas morales derechos y obligaciones de los médicos y de la sociedad, es el celebre Código de Hammurabi. 

En la Grecia arcaica desde el siglo VII al II a.C. Homero escribe en la Ilíada y la Odisea sobre la ética del mundo antiguo, se describen los héroes mitológicos y sus valores desde la fuerza física, la valentía, belleza, habilidad y linaje, héroes que aun hoy deberíamos imitar sobre todo en los valores.


                                        



Los filósofos griegos que comienzan a especular sobre la verdadera virtud, lo verdadero de lo bueno y concluyen que lo bueno es toda acción que beneficia a la comunidad y que la virtud, arte y capacidad de “excelencia” que permite destacar en algo sobre los demás, ser el mejor y prestar los mejores beneficios a la comunidad.
Los pensadores de la Grecia clásica comenzaron a agruparse de acuerdo a sus filosofías y propuestas tales como los escolásticos que distinguían la “razón especulativa” es decir comprender el ser y la “razón práctica” o sea conocer el deber del ser.

Los Sofistas pre-socráticos estos filósofos dudaban de los códigos morales del mundo antiguo, se consideraban a sí mismo como maestros de la virtud y afirmaban que frente a la imposición surge la convencionalidad y el relativismo moral, más claramente estar de acuerdo más o menos con unos valores, que si no convienen podemos cambiarlos; todo esto dentro del marco histórico donde surgen las polis o ciudades estados que se gobiernan a sí mismo, también surge el concepto “ciudadanos” que se agrupan de acuerdo a sus propios intereses, a muchos intereses de clases, como la nobleza, la burguesía ( baja nobleza y filósofos),los agricultores y comerciantes y finalmente los extranjeros y esclavos, estas últimas van desapareciendo, pero al parecer en algunos grupos de la sociedad actual habría aceptado y practicado esta posición que va en contra de la misma sociedad.




Otro grupo liderado por Zenón de Citio (siglo III a.C.) en Atenas, crea Los Estoicos, defiende el “Orden Cósmico” organizado por leyes naturales inmutables y un hombre virtuoso es aquel que respeta las leyes y se muestra imperturbable ante los acontecimientos. A diferencias de los Epicúreos, los Estoicos participan en política pero permanecen indiferentes ante el éxito o el fracaso. Los Estoicos promueven y plantean que el hombre debe esforzarse por ser virtuoso, pues la virtud es actuar conforme el orden cósmico sin temer la muerte. Dicen que los hombres deben tener una fría racionalidad capaz de eliminar emociones y sentimientos y aceptar estoicamente lo que les venga encima. En la actualidad estas propuestas han perdido validez.


Sócrates (siglo V a.C.) en sus “Diálogos” usa la reflexión como una actitud de búsqueda del verdadero bien, el conocimiento y la sabiduría son imprescindibles para una conducta y actitudes virtuosas; el auto-conocimiento es la base de la moral, ya que la verdad habita en cada uno, y podemos y debemos imitar y practicar la lección del Templo de Apolo en Delfos:



Sócrates implanta la Mayéutica: el arte de ayudar y la asimilación de conocimientos y definiciones, refiere que la virtud es única, definiendo las virtudes de la ciencia ética que demuestran la existencia de valores absolutos como el bien, la justicia y felicidad, inmutables para establecer Leyes que son valores que el hombre puede alcanzar mediante el uso de la inteligencia y la razón. Si se alcanzan, el hombre es sabio y virtuoso, la sabiduría suprema distingue los bienes de los males, la intelectualidad moral identifica el saber con virtud y vicio con ignorancia desde estos tiempos de la Grecia antigua ya se pensaba que para conseguir una sociedad buena, justa y virtuosa es necesaria la educación.




Aristóteles (384-322 a.C. médico, biólogo, filosofo), su ética tiene como fin alcanzar la felicidad buscando la sabiduría y usando la razón ya que en el hombre encontramos una parte apetitiva (deseos–pasiones) y la parte racional, el hombre deberá ejercitar las virtudes para dominar la parte apetitiva
 


Las virtudes se adquieren mediante el hábito, tanto las intelectuales como las éticas ya que el hombre es un ser social “animal político” capaz de vivir y organizar una sociedad.
Para Aristóteles el bien último del hombre es la Felicidad, el dinero, la fama, y los honores, es decir el Bien perfecto, buscando siempre la autosuficiencia, adquirir virtudes propias, cumplir y desarrollar las funciones propias del ser humano hasta la excelencia ya que la felicidad es el ejercicio de la inteligencia.
Algunos siglos después aparecen las llamadas escuelas helenistas (siglo IV-II a.C.) en donde en Filosofía y Ética se abandona la política y se vuelve al individualismo.
Para los Epicúreos con su escuela “El Jardín”; la finalidad de la vida es el placer racional, limitando los deseos, superando el dolor y evitando las preocupaciones, para conseguirlo es necesario una vida sobria, sin crearse necesidades.
Pregonan no tener miedo a la muerte porque mientras estamos vivos, la muerte no nos afecta y cuando estamos muertos tampoco. Van más halla al decir que no hay que tener miedo a los dioses, porque ellos no se preocupan por nosotros. Ya que el bien es fácil de alcanzar y el mal fácil de evitar, solo hay que conformarnos con nuestra suerte.
Daremos un largo salto hasta el Mundo Medieval desde el Siglo IV al XV después de Cristo, tiempo en el cual la influencia del Cristianismo que culmina con la presencia de Santo Tomas de Aquino con sus principios básicos:
El hombre es creado por Dios a su imagen y semejanza y depende de él. La felicidad consiste en la unión con Dios.


Ya en la Edad Moderna siglos XV a XVIII


                                  
Platón (428-348 a.C. discípulo de Sócrates), lleva la Ética a nivel de ciencia y defiende los valores absolutos bien ,belleza, verdad, en sus obras más importantes “Fedón”, “La República” y el “Banquete”, y plantea que el hombre posee alma inmortal, defendiendo el mundo espiritual, el mundo de las almas y proclama como conseguir la purificación mediante las virtudes que deben iluminar siempre la vida humana, es decir la Ética con: esfuerzo físico, sabiduría ,el cultivo de las virtudes

                  
                      
Santo Tomas de Aquino (1225-1274)

seguidor de Aristóteles, une el intelectualismo griego y la doctrina cristiana y dice que todo ser obra por un fin, los seres sin razón no son libres y tienden a su fin movidos por su instinto, las personas son seres con corazón y voluntad libre, son dueños de sus actos por lo tanto para alcanzar la felicidad eterna es necesario cumplir nuestros deberes, cumpliendo las leyes naturales que nos indican lo bueno y lo malo que la razón nos hace diferenciar hasta llegar a la finalidad suprema: la unión con Dios, proclamando que la ética adquiere su sentido ultimo y profundo a través de la religión.



Descartes, separa la razón de la fe y la ética deja de estar influida por la religión; en la Ilustración la razón como única fuente de conocimiento que apoya el individualismo; un poco más adelante Kant (1724-1804) revela que el centro de la reflexión es el sujeto pensante merced a las condiciones de su conciencia se da a sí mismo su propia ley moral, ya que el ser humano debe ser responsable de sus actos y tiene conciencia de su deber que genera conocimiento, ejerce la acción y decide sobre ella, no es la adecuación de la razón a la verdad es generar conocimientos de las cosas es el subjetivismo, Kant critica la razón pura, la razón práctica del juicio. En su Ética formula: lo Formal que postula el deber para todos los hombres y la Autonomía, el ser humano autónomo como ser activo, productor y libre en sus actos.

                                                    


Karl Marx (1818-1883) afirma que la Moral cumple una función social, que tiene un carácter de clase por lo tanto a cada clase social corresponde una moral peculiar que es relativa mientras se busca una sociedad justa e igualitaria que surgirá de los cambios de una nueva moral para transformar las relaciones sociales que mantienen a la mayoría de los hombres humillados, explorados y abandonados.
Es posible que nos falte mencionar y o analizar otras fuentes actuales, el arte de la Ética será siempre el mismo desde la Filosofía, Psicología, Sociología, Antropología, Derecho, Historia, Teología o Medicina el estudio de la conducta humana en relación con los principios universales sobre los valores morales, el deber, la dignidad, la justicia y benevolencia del Médico frente a sus pacientes y la sociedad.





Fundamentos de la ética

Durante siglos, el hombre ha batallado con los temas de lo que es correcto o incorrecto, la ética y la justicia. El diccionario define ética como “el estudio del carácter general de las normas de conducta y de las elecciones morales concretas que el individuo hace en su relación con los demás”.
El mismo diccionario define justicia como “conformidad con lo correcto moralmente, o con la razón, verdad o hecho comprobado”, o “la administración de la ley”.
Como puede ver, estos términos se han vuelto confusos.
Desde tiempos inmemoriales todas las filosofías se han ocupado de estos temas y nunca los han resuelto.
El hecho de que se hayan resuelto en Scientology es un gran avance. La solución se encuentra, en primer lugar, en su separación. A partir de ahí, se podía llegar hasta una tecnología práctica para cada uno de ellos.
La ética consiste simplemente en las medidas que el individuo toma consigo mismo. Es algo personal. Cuando uno es ético o “tiene su ética ‘dentro’”, es por su propia determinación y lo hace él mismo.
La justicia son las medidas que el grupo toma con el individuo cuando no las toma por sí mismo.






Ética

La ética es tan innata al individuo, que cuando esta se desvía él siempre tratará de vencer su falta de ética.
En el momento en que aparece en él un punto débil en cuanto a su ética, lo sabe. En ese momento comienza a intentar volverse ético, y en la medida en que pueda contemplar conceptos de supervivencia a largo plazo puede tener éxito, aunque carezca de la tecnología de ética.

No obstante, demasiado a menudo, el individuo se pone a sí mismo en una situación fuera de ética, y si no tiene tecnología con que resolverlo de forma analítica (racional), su “solución” es creer o pretender que se le hizo algo que provocó o justificó su acción no ética; y en ese punto comienza su declive. Cuando eso ocurre, realmente nadie le hunde más que él mismo.
Y una vez en declive, sin la tecnología básica de ética, no tiene modo de volver a ascender: se derrumba directa y deliberadamente. Y aunque tenga muchísimas complejidades en su vida, y haya otras personas acabando con él, todo comienza con su desconocimiento de la tecnología de ética.
Este es básicamente uno de los instrumentos primarios que utiliza para desenterrarse.




La naturaleza básica del hombre

No importa lo criminal que una persona sea, de un modo u otro intentará volverse ética.
La persona que carece de la tecnología de ética es incapaz de ser ética y reprimirse de realizar acciones que van contra la supervivencia: así, se hunde a sí misma. Y no llegará a reanimarse a menos que adquiera la tecnología básica de ética y la aplique a sí misma y a los demás. Al principio puede que la encuentre un poco desagradable, pero cuando se está muriendo de malaria, normalmente uno no se queja del sabor de la quinina; puede que no le guste, pero sin duda se la toma.

Justicia

Cuando el individuo fracasa en volverse ético por sí mismo, el grupo toma medidas contra él, y a esto se le llama justicia.
Al hombre no se le puede confiar la justicia. La verdad es que al hombre realmente no se le puede confiar el “castigo”. Con este, no busca realmente la disciplina, sino que siembra la injusticia. Dramatiza su incapacidad de volverse ético intentando conseguir que lo hagan los demás; examine lo que irrisoriamente pasa por “justicia” en nuestra sociedad actual. Muchos gobiernos son tan susceptibles acerca de su divina rectitud en asuntos judiciales, que apenas abre uno la boca, cuando estallan con violencia incontrolada. En muchos lugares, caer en manos de la policía es en sí una catástrofe, aun cuando uno sea simplemente el demandante (el que entabla el proceso judicial), por no hablar del acusado. Así, los disturbios sociales están al máximo en esas zonas.
Cuando no se conoce la tecnología de ética, la justicia se convierte en un fin en sí misma. Y eso degenera en sadismo, una crueldad perversa. Los gobiernos, puesto que no comprenden la ética, tienen “comisiones de ética”, pero todas ellas se expresan en el marco de la justicia. Incluso violan la etimología de la palabra ética. Continuamente introducen justicia en la ética con las comisiones éticas de medicina, comisiones éticas de psicología, comisiones parlamentarias, etc. Todas ellas basadas en la justicia porque no saben realmente lo que es la ética. Lo llaman ética, pero entablan procesos judiciales y castigan a las personas, y hacen que les sea más difícil volverse éticas.
La justicia adecuada es algo con lo que se cuenta, y tiene un uso claro. Cuando no hay disciplina, todo el grupo se derrumba. Se ha observado continuamente que el fracaso de un grupo comenzó con la falta o pérdida de disciplina. Sin ella, el grupo y sus miembros mueren. Pero usted debe comprender la ética y la justicia. Al individuo se le puede confiar la ética, y cuando se le enseña a poner en práctica la ética para sí mismo, la justicia ya no resulta el tema tan absolutamente importante que se le ha hecho ser.



Avance decisivo

El avance decisivo en Scientology es que tenemos la tecnología básica de ética. Por primera vez, el hombre puede aprender cómo usar la ética y volver a ascender.
Este es un descubrimiento totalmente nuevo. Antes de Scientology jamás había salido a la luz en ninguna parte. Marca un momento crucial en la historia de la filosofía. El individuo puede aprender esta tecnología, aprender a aplicarla a su vida, y puede así volverse ético, cambiar las condiciones y comenzar a ascender hacia la supervivencia por impulso propio.
Por su propio bien, por el bien de los que le rodean y por el futuro de esta cultura en general, aprenda a usar muy bien esta tecnología.


Necesidad de la ética 


La ética (del lat. ethĭcus, y este del gr. ἠθικός ēthikós; la forma f., del lat. tardío ethĭca, y este del gr. ἠθική ēthikḗ1) es la rama de la filosofía que estudia lo correcto o equivocado del comportamiento humano,2 la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir.3 Además, tiene como centro de atención las acciones humanas y aquellos aspectos de las mismas que se relacionan con el bien, la virtud, el deber, la felicidad y la vida realizada. El estudio de la ética se remonta a los orígenes mismos de la filosofía en la Antigua Grecia, y su desarrollo histórico ha sido amplio y variado.
La ética estudia qué es un acto moral, cómo se justifica racionalmente un sistema moral, y cómo se ha de aplicar posteriormente a nivel individual y a nivel social. En la vida cotidiana constituye una reflexión sobre el hecho moral, es decir busca las razones que justifican la adopción de un sistema moral u otro.
Una doctrina ética elabora y verifica afirmaciones o juicios determinados. Una sentencia ética, juicio moral o declaración normativa es una afirmación que contendrá términos tales como «bueno», «malo», «correcto», «incorrecto», «obligatorio», «permitido», etc., referidos a una acción, a una decisión o incluso contendrá a las intenciones de quien actúa o decide algo. Cuando se emplean sentencias éticas se está valorando moralmente a personas, situaciones, o acciones. Se establecen juicios morales cuando, por ejemplo, se dice: «ese hombre es malo», «no se debe matar», etc. En estas declaraciones aparecen los términos «malo», «no se debe», etc., que implican valoraciones de tipo moral.




En tiempos de diálogo y justa lucha contra la corrupción, es necesario profundizar varias reflexiones. La administración pública existe para servir al interés general; es decir, para promover y proteger el ejercicio de los deberes y derechos de la ciudadanía. Pero en muchos casos la red pública, que es la cosa de todos, se gestiona como “cosa nostra”. En otras palabras, como si se tratase de un organismo diseñado para servir al interés de unos pocos.
 La ética de las instituciones públicas no es subjetiva, no se restringe a la intuición y los valores personales. Las organizaciones, como las personas, tienen una ética y un clima moral y en el caso de la administración pública los principios que deben servir de referencia para la toma de decisiones surgen del conjunto de valores mínimos de ciudadanía a partir de los cuales cobra sentido la democracia.
 Por esa razón, es esencial que los profesionales de la administración pública se formen y se entrenen en el razonamiento ético propio de la actividad vinculada a la gestión pública. Un razonamiento de carácter intersubjetivo, con unos principios mínimos, que pueden ser compartidos por la ciudadanía en general y que deben ser encarnados por las instituciones.
Es primordial que los funcionarios públicos, que son la esencia de las instituciones, conozcan estos temas y los pongan en práctica. Así a la hora de tomar decisiones tendrán al interés general y a los valores democráticos como referencia para la acción.
 Efectivamente, la eficacia y la justicia son los atributos con los que se espera que la administración pública cumpla su función. Para ello se requieren medios técnicos y humanos. Cuentan entre los primeros: un diseño institucional ordenado, bien reglamentado y gestionado por objetivos. Una correcta implantación y regulación de la carrera administrativa, donde el mérito sea el criterio para el ascenso y un conjunto de medidas destinadas a garantizar que el trabajo se realice de forma adecuada.
 Ahora bien, las herramientas técnicas sin marcos éticos para integrarlos en la cotidianidad institucional están ciegas; por esa razón, es menester añadir la ética a la técnica, entendida, no como un catálogo de buenas intenciones sino como un brújula para razonar correctamente y tomar decisiones bien fundamentadas.

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